
Estudió cine en el taller de Robles Godoy, periodismo en
Un aire de libertad, de mostrarse sin amarras, es lo que aparece simbolizado en esos caballos salvajes recorriendo la montaña. De aquí parte la poesía fresca de Nora expresada en dos planos: en uno de ellos esplende precisamente esa realidad externa dominada por campos amplios, por planicies o llanuras; en el otro, el recogimiento y el vacío ahonda una palabra que necesita ser llenada de amor o abrigada de alguna manera. En este caso, el reflejo de un ritmo sosegado es aparente porque en realidad la representación verbal mantiene esa idea de caminar, de galopar, de echarse a andar por la vida. En este desasosiego el yo poético ilumina con mayor intensidad la dualidad de ese espacio físico y de ese espacio psíquico que luchan por controlar la palabra. En el trasiego, el acento plástico de ésta poesía, al final más cosmopolita que raigal muestra escena, ríos naturales propios del lugar de nacimiento de la autora, con matices coreográficos, de puesta en escena, mediante lo cual se configura una poesía muy visual, ocular. Hay que recordar que esta poeta también es pintora y mantiene igualmente lazos estrechos con el cine; de todo esto proviene, quizás esas imágenes dinámicas desplegadas dentro de parajes amplios en los que se escucha, pegado al hombre como un espejismo, el murmullo del río o del tropel del viento, símbolos básicos de un estro poético que aparece como bebido por la desarticulación del sueño o desangrándose por el vacío de los páramos.
Su obra:
-Alas del viento
-Poeta VS Poeta
-Poesía
-En el umbral del olvido
-Era un cristal
-Viaje
-Tepestad
- Zaino
-Alfa y omega
Bibliografía:
21 poetas del siglo XXI (+7), PANTIGOSO, Manuel, Edición Hozlo, Lima 2005

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